Rescatando clásicos: Mike Oldfield

Actualmente me muevo entre dos mundos: los nuevos grupos/artistas que van surgiendo, y aquellos grupos/artistas que hicieron una buena contribución en la historia de la música contemporánea. Dentro de esos artistas que marcaron el pasado no podía olvidar a quien ha sido mi músico favorito durante muchísimos años: el señor Mike Oldfield. A día de hoy, aún sigue siendo el único que ha conseguido que sea capaz de seguir emocionándome como el primer día con algunos de sus temas. No pretendo hacer un resumen de su vasta discografía, sino simplemente recomendar aquellos discos que considero que cualquier amante de la música debería saborear lentamente.

Tubular Bells (1973)

Qué contar del archiconocido disco de Mike y de ese extracto que le lanzó a la fama. Fue una revolución. Eso sí, recomiendo escuchar el disco entero, no sólo los primeros 4 minutos. Como siempre, todo es cuestión de gustos, pero he llegado a escuchar que el disco entero es “un coñazo”. Para mí, algo es “un coñazo” cuando está demasiado trillado y es más de lo mismo. Animo a hacer un ejercicio retrospectivo y a analizar la música de los 60 y principios de los 70, y si alguien es capaz de encontrar una composición como la del Tubular Bells en el contexto europeo, entonces admitiré que podría llegar a resultar ser “un coñazo” para alguien de esa época. Mientras, seguiré diciendo que es una obra maestra.

Hergest Ridge (1974)

Otro disco soberbio. La parte I, ese in crecendo me impactó muchísimo la primera vez que lo escuché. Ojalá pudiera borrar de mi memoria esa primera vez que lo escuché para volver a sentir con toda intensidad esa melodía; una composición hilada con una sensibilidad que jamás había escuchado antes. La parte II tampoco tiene desperdicio con su famosa “tormenta eléctrica”. Un discazo de los pies a la cabeza.

Ommadawn (1975)

Para mí, el mejor disco instrumental de Mike (incluso mejor que el archiconocido Tubular Bells). Tanto la parte I como la parte II son preciosas. La parte I, es más movida, más alegre y a ratos perturbadora. La parte II, me resulta más triste y melancólica, pero la fuerza que coge al final es simplemente desgarradora. Mike nunca tocó en directo el último solo de guitarra; una pena. Aunque sí conservamos ese final apoteósico de la parte I del festival de Knebworth de 1980 (también conocido como “El concierto del chándal verde”):

Platinum (1979)

Este disco fue un corte con respecto a sus anteriores trabajos, y de este disco destaco especialmente la última parte: North Star. Es una versión de Étoile Polaire, de Philip Glass, y para mí, sin duda, supera con creces a la versión original. No sé qué tiene esa parte, pero se me erizan los pelos cada vez que la escucho.

Five Miles Out (1982)

Dentro del repertorio de discos vocales de Mike, éste es sin duda mi favorito. Descubrí a Mike con la canción que da nombre a este disco y desde ese momento fue un no parar. Aún sigo escuchando esta canción y sigo pensando que Mike se adelantó a su tiempo: si no supiera que es del 82, no sabría en qué época musical ubicar a esta canción, es algo así como atemporal, y eso es lo que hace eterna a una obra. Absolutamente todas las canciones de este disco son impresionantes, especialmente Taurus II y Orabidoo.

Crises (1983)

Este es el disco con la canción vocal más conocida de Mike: Moonlight Shadow. A parte de este tema, cabe destacar Crises y Shadow on the Wall, con el gran Roger Chapman en la voz. Otro de los grandes discos vocales de Mike y, para mí, quizá el último que destacaría en el terreno vocal a partir de entonces.

Amarok (1990)

Para mí, a partir de este disco la música de Mike sufrió un duro descenso; un descenso del que, en mi opinión, no logró recuperarse nunca (quizá, un poco con el Tubular Bells II, pero no tenía la misma garra de las obras anteriores, al menos desde mi punto de vista). Un disco precioso de principio a fin; te consigue transportar y escuchar este disco son los 60 minutos mejores invertidos de tu vida. Como pasa con las obras maestras de Mike, este disco es atemporal. Amarok es una única canción que dura 60 minutos, y poner el excerpt que se elaboró para el recopilatorio me parece que no hace justicia a esta obra maestra, así que sólo me queda recomendar su escucha íntegra.

Los sucesivos trabajos de Mike también son recomendables porque, ni mucho menos, son malos, pero comparados con su época dorada, tienen más sombra que luz. Tuve la oportunidad de ver en directo a Mike en 2006 (gracias, Iván, por acompañarme y por regalarme la entrada :)), cuando tocó en el Night of the Proms (NOTP), en el Palacio de los Deportes de Madrid. Fue muy bonito verle, pero a la vez me dio muchísima pena, sobre todo cuando sus propios solos, esos solos imposibles de tocar salvo por él mismo, a su edad ya no podía tocarlos y eran versiones simplificadas. Me dio pena ver a un Mike mayor y demacrado por el abuso de ciertas sustancias. Aún así, para mí siempre seguirá siendo el mejor, el más grande, porque aunque la edad y los excesos pasan factura, el pasado siempre estará ahí para recordarnos la magnífica obra de Mike.

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One Response to Rescatando clásicos: Mike Oldfield

  1. Ramón says:

    Muchas gracias por tu análisis del Maestro. Totalmente de acerdo contigo. Amarock fue un desastre de ventas, y para mi, una obra maestra que cada vez que la escucho descubro más maravillas. De lo último, Music of spheres y Man on the rock contienen melodías y canciones preciosas. Saludos cordiales.

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