“Necesito un psicólogo”

Voy a contar una pequeña historieta. Recuerdo que, cuando estaba en cuarto de carrera, una conocida de mi madre se quejaba de tener constantes cambios de humor y que este hecho estaba empezando a incapacitarla para poder llevar una vida normal. En el médico de atención primaria simplemente le dijeron que podría tener trastorno bipolar y le mandaron unos psicofármacos que la dejaban “atontada y aplatanada para todo el día”. Le dije a mi madre que, si esta persona quería, que hablara conmigo, que no podría ayudarla mucho, pero que podría preguntar a alguien con más experiencia en la facultad para ver qué solución buscar. Hablé con ella, y sus primeras palabras fueron “Necesito un psicólogo, pero son muy caros”. Según me comentó, estuvo buscando varios psicoanalistas que pedían por sesión entre 70€ y 80€. Esta persona ganaba al mes 900€ y tenía que hacerse cargo de su hija y de su madre, así que era bastante complicado asumir un gasto de estas características. Lo único que se me ocurrió fue aconsejarla que acudiera a una asociación para personas con trastorno bipolar y que desde allí seguro que conocían a psicólog@s especialistas en este campo. Recuerdo que fue a unas primeras sesiones de grupo que eran gratuitas, pero al final dejó de ir, según contaba “porque no veo que mejore”. En un momento dado, me pidió que yo le diese terapia a bajo coste, pero le dije: “no puedo darte terapia, a parte de porque no estoy capacitada para ello, nos conocemos desde hace bastantes años y me es imposible ejercer un rol de psicóloga con una persona que conozco”. Lo interpretó como un desprecio pero yo, ni había acabado la carrera, ni estaba siguiendo el perfil clínico y, lo que dije, era cierto; no era una excusa.

Vivo en un barrio bastante modesto del sur de Madrid y no es el primer caso que conozco desde tan cerca. Me hierve la sangre ver cómo, muchos que necesitan una atención psicológica (una atención sanitaria, porque la psicología se considera una profesión sanitaria), no pueden acceder a ella por falta de medios y por la existencia de miedos. Carencia de medios económicos, carencia de información sobre las distintas corrientes terapéuticas y sobre el proceso terapéutico. Y existencia de miedos, de muchos miedos. Contra las desigualdades de renta poco se puede hacer, salvo potenciar la atención psicológica desde la seguridad social y buscar psicólog@s que aboguen por métodos alternativos de pago aplazado o bien que puedan espaciar más las sesiones. Contra la desinformación, la información y la generación de conocimiento son las mejores armas. Un psicólog@ no es un psicoanalista; tendríamos que trabajar para romper con esta asociación entre la profesión del psicólog@ y esta corriente psicológica (amén de la creencia implícita que existe en cuanto a que un psicólog@ psicoanalista es más eficaz que uno de cualquier otra corriente). Hay muchas corrientes psicológicas y se debería conocer cómo es el proceso terapéutico para poder hacer un juicio crítico de qué clase de psicólog@ me puede convenir más o menos. Y contra el miedo, la mera información no sirve, sino que hay que actuar desde otros campos que potencien una estrategia más activa y no de negación y/o ignorancia de cara a aceptar que uno puede tener un problema de índole psicológica. No es la primera vez que veo una persona que desarrolla comportamientos que pueden derivar en una psicopatología (por ejemplo, dejar de comer por la presión de un grupo; empezar a dejar de salir de casa porque le da miedo que le suceda algo en la calle; empezar a desconfiar de todo el mundo por miedo a una traición, etc.) y muchas de estas personas que al final han terminado realizando comportamientos bastante desadaptativos, sesgaban el problema, bien atribuyéndolo a los otros (“la culpa es de la gente, que tiene muy mala leche”), bien atribuyéndolo a uno mismo (“es que soy un desastre, yo siempre he sido así y no puedo cambiar”) para al final no hacer nada. A esto se suma el tabú social que existe aún sobre el hecho de ir a un psicólog@: espero y deseo que, algún día, ir al psicólog@ sea visto con la misma normalidad que cuando uno va al médico para que le miren las anginas.

Para aquellos que hayan sido capaces de decir las palabras “necesito un psicólogo”, lo primero, enhorabuena. Afrontar el problema de una forma activa ya es un paso muy importante. Yo no soy experta en psicología clínica (de hecho, ni siquiera aún he terminado la carrera) y yo soy más del palo de psicología social, pero hablo desde mi experiencia directa y desde la gente que me ha pedido ayuda a la hora de buscar un psicólog@. Ahora la pregunta es ¿por dónde busco? Yo recomiendo utilizar el buscador de psicólogos del Colegio Oficial de Psicólogos. Dejo la web nacional y desde allí se puede acceder a cada ciudad para entrar en el buscador de psicólog@s. Dejo el link para el caso de Madrid, ya que es donde vivo. La ventaja de este buscador es que sólo aparecen psicólog@s colegiad@s, por lo que aquellas personas que ofrecen terapia psicológica tras haber realizado un cursillo de 8 horas quedan excluidos, como es obvio.

Web nacional del Colegio Oficial de Psicólogos

Buscador de psicólog@s de Madrid

El hecho de buscar psicólog@ es fácil, el problema viene en qué corriente psicológica escoger de entre toda la variedad existente. Dejo un link donde se pueden ver las principales corrientes psicológicas y en qué consiste cada una de ellas. Escribiré pronto sobre las principales corrientes y qué ventajas y desventajas le veo a cada una de ellas. Pero de momento, dejo el siguiente link:

Corrientes terapéuticas en psicología

Además de lo citado, debe saber que, en cualquier proceso terapéutico, sea de la corriente psicológica que sea, debe haber una evaluación sobre su caso para poder realizar posteriormente un plan de intervención. Igual que cuando el médico le diagnostica que tiene un catarro (lo equivalente, sería la evaluación) y le receta antibióticos (lo equivalente, sería la intervención). Usted tiene derecho a conocer el resultado de la evaluación, así como el transcurso del plan de intervención. El psicólog@ debería informarle de cuántas sesiones se espera que sean necesarias para cumplir con el plan de intervención; si no lo hace, usted tiene el derecho a preguntarlo. Digo esto porque recientemente he vivido de cerca un caso de fraude donde el psicólogo llevaba con un usuario más de 100 sesiones y este usuario se quejaba de no evolucionar prácticamente nada y de que el psicólogo le decía: “es que tu caso es muy complicado y tenemos que escarbar más aún”. Infórmese sobre las condiciones del proceso terapéutico y tenga cuidado con aquell@s psicólog@s que cobran en negro. No pretendo poner en duda su profesionalidad, sino más bien me refiero a una cuestión de protección legal. En el caso que he citado en este párrafo, se suma que este usuario quiso denunciar esta situación de abuso pero no pudo. ¿Por qué? Porque no había pruebas de que él estuviese yendo a ese sitio al no haber ninguna factura ni ninguna persona jurídica relacionada con ese piso al que iba (es decir, ese sitio no estaba dado de alta). Si accede a ir a un psicólog@ que cobre en negro, asuma el riesgo de poder llegar a tener un problema de estas características y no poder hacer nada, salvo denunciar al fisco.

Por supuesto, a parte de la atención individual, si usted ha sido evaluado correctamente y presenta un trastorno psicológico determinado, seguro que existen numerosas asociaciones de personas que sufren ese trastorno. Estas asociaciones pueden ayudarle a conocer personas que presenten su mismo trastorno y así encontrar la comprensión y el apoyo social necesario. No conozco ningún buscador especializado en asociaciones, pero puede encontrar información escribiendo en un buscador la palabra “asociación” junto con el nombre del trastorno en cuestión.

Y nunca olvide una cosa: las personas tenemos la capacidad de cambiar. No somos seres inmovilistas, sino que con esfuerzo y ahínco, se puede llegar a ser quien usted quiera ser. ¿Que usted es tímid@? Puede llegar a ser más abierto. ¿Que usted es muy inseguro? Puede llegar a ser más seguro. ¿Que usted se desenvuelve mal en situaciones sociales? Puede aprender a desenvolverse mejor. Las interpretaciones esencialistas están obsoletas en psicología. Tan sólo necesita convencerse de que usted puede cambiar aquello que le incomoda y, mediante la guía, apoyo y comprensión de un psicólog@, podrá llegar a ser quien quiera ser.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: