The Killers, esa banda… y Brandon Flowers, ese hombre…

Mi disco del "Day&Age" firmado. 🙂

El pasado viernes estuve en la fiesta pre-concierto que dio el Independance en honor a Brandon Flowers, el vocalista y líder de The Killers, que ahora ha emprendido un proyecto en solitario. Sonó mucha música, aunque no tanto como la esperada de The Killers y Brandon; no obstante, fue muy agradable estar allí, porque me hizo recordar todas las locuras que he hecho en relación a ese grupo. Y es que, con The Killers, llegué a mi cota máxima de “fangirlerismo”.

Aún recuerdo aquella mañana de agosto de 2008, cansada de estudiar esa asignatura que llegué a odiar hasta el punto más profundo de mis entrañas llamada “Adquisición del conocimiento”. Iba por el tema que apodé cariñosamente como “tálamo” (colegas psicólog@s entenderán porqué) ya que era el tema que conectaba con el resto de las temáticas del programa de la asignatura. Dicho protocolariamente: un tema oscuro de leer. Dicho popularmente: un santo coñazo. Decidí hacer un descanso a las 11 de la mañana (había empezado a estudiar a las 10 xD) cuando enciendo la tele, y veo a un chaval cantando. Pocas veces he tenido esa sensación de ver a una persona y atraparme por completo. No sólo me gustó el chaval, sino que la canción también me gustó mucho. Yo, que aún estaba como en una especie de hard reset espiritual con respecto a la cultura pop de principios del siglo XXI, no había escuchado a ese grupo nunca. Busqué esa canción, ese grupo y, por supuesto, a ese chaval por Internet y di con todos los datos que me eran necesarios en ese momento: Read my Mind, The Killers y Brandon Flowers.

Desde ese día, comencé a aficionarme a ellos. Y empezó a aparecer el fenómeno de la bola de nieve: primero empiezas a escuchar su música, luego terminas comprándola y llega un momento en que la música de estudio deja de ser suficiente y necesitas escucharles en directo. Para mí los directos son como la prueba de fuego de un grupo: si suenas bien en estudio, pero mal en directo… mal asunto. Me planteé viajar a Londres, ya que daban un concierto en Wembley, justo el día de mi cumpleaños (por aquel entonces, el 23 de febrero de 2009). Pero… sold out. El único destino que encontré viable fue Milán, donde iban a dar un concierto en el Datch Forum di Assago e iban a realizar una firma de discos el 17 de marzo en la Fnac de Milán. Allá que fui y fue allí donde conocí a la banda en persona; y, por supuesto, a Brandon. El momento en que hablé con él y le di la mano fue uno de esos momentos épicos en mi escasa vida, sobre todo después de estar 3 horas de pie, hacinada en medio de italian@s que tenían el mismo propósito que yo. Cuando estuve hablando con él, estaba como en una nube xD de hecho, existe un vídeo de ese momento y siempre que lo veo acabo riéndome de mí misma por la cara de felicidad con la que salgo cuando ya me marchaba de la zona de firmas. Una tarde inolvidable. Y el concierto, a parte de la patanería del ayuntamiento de Milán a la hora de facilitar el transporte tras el concierto en ese lugar alejado de la humanidad llamado Datch Forum (sólo diré como dato que el concierto terminó como a las 0:00 y llegamos al hostal casi a las 4 de la mañana, donde en ese transcurso arriesgamos la vida 3 veces: casi aplastados por la masa que quería subir a un autobús público; corriendo por la mediana de una carretera para preguntarle a un autobusero cómo regresar a Milán en mi patético italiano; y en un taxi que entendía que el límite de 30 era una estupidez y era mejor ir a 90 en plena ciudad) el concierto fue IMPRESIONANTE. Nunca había escuchado un directo tan bien cuidado.

Desde el concierto de Milán, después estuve en el concierto que dieron en Madrid, en el Palacio de los Deportes, una semana después: el 22 de marzo. Si tengo que describirlo con una palabra, esa es “mágico”. Y, finalmente, ese mismo año fui al FIB, donde vi desde la carretera a Elbow y a Franz Ferdinand (esa noche bailando y cantando a grito pelao en la zona de los narcos fue simplemente genial xDDD) pero ya, al día siguiente, desde segunda fila, vimos a The Killers, a parte de otros grupos como White Lies o The Psychedelic Furs. Tras el FIB, por motivos que no vienen al caso, acabé estando más cerca de la banda de lo que me imaginaba, pero esa ya es información clasificada. 😉

Así pues, el viernes me acordé de todo esto. Llevaba ya un tiempo sin escuchar a The Killers y volver a escucharlos a todo trapo esa noche me hizo volver a revivir en mi memoria todos esos preciosos momentos que recuerdo haber vivido gracias a una afición que cogí de la manera más tonta. Le debo muchas cosas a esa afición y a ese grupo, cosas que no puedo confesar, pero que la gente más cercana a mí sí conoce. Gracias a ellos conocí a mucha gente; a esa magníficas gotitas de lluvia 😉 que no sólo son de España, sino de lugares separados por un maldito y ancho océano. El 9 de octubre toca Brandon en la Riviera y aunque no me gusta mucho el giro artístico que ha dado, me estoy planteando ir a verle si consigo el dinero para la entrada; no ya por verle a él y escucharle, sino por todo lo que él ha significado.

La canción con la que los descubrí (y con la que me flipé quedé prendida de “el chaval”):

El primer single de Brandon en solitario:

Muchas gracias a esas personitas que estuvieron a mi lado porque, sin ellas, nada de esto hubiera sido igual. Os dedico esta entrada a vosotros. 🙂

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