Pensamientos en voz alta.

Hoy prometía ser un día aburrido: estudiar, volver a mi aerobic-fail, y vuelta a estudiar. Sin embargo, al final ha sido un día curioso. Un poco cansada y, por qué no decirlo, tristona y amuermada, por la mañana había metido en mi bolso mis apuntes de alemán para aprovechar el rato de Cercanías desde mi casa a la uni, y viceversa. Sin embargo, en vez de meter sólo los apuntes, me quedé delante del mueble donde tengo los libros de lectura atrasada y, por algún extraño impulso que no sé explicar, cogí “La náusea” de Jean-Paul Sartre.

Tengo desde hace mucho ese libro (creo por lo menos 2 años), pero nunca me había atrevido a cogerlo, principalmente porque la única referencia que tenía de ese libro es que era duro de leer (aunque no creo que más que el “Tractatus” de Wittgenstein xD). Pasar de leer durante estos meses temática de viajes a volver a temática filosófica era un poco bestia para mí. No obstante, tengo la firme creencia de que cada libro tiene su momento, y después de tantos años en los que había oído hablar del libro en cuestión, creo que ahora ha llegado el momento de meterme con él. Y eso he hecho.

Algo me ha sucedido, no puedo seguir dudándolo. Vino como una enfermedad, no como una certeza ordinaria, o una evidencia. Se instaló solapadamente poco a poco; yo me sentí algo raro, algo molesto, nada más. Una vez en su sitio, aquello no se movió, permaneció tranquilo, y pude persuadirme de que no tenía nada, de que era una falsa alarma. Y ahora crece

Por lo tanto, se ha producido un cambio durante estas últimas semanas. ¿Pero dónde? Es un cambio abstracto que no se apoya en nada. ¿Soy yo quien ha cambiado? Si no soy yo, entonces es este cuarto, esta ciudad, esta naturaleza; hay que elegir. Creo que soy yo quien ha cambiado; es la solución más simple. También la más desagradable. Pero debo reconocer que estoy sujeto a estas súbitas transformaciones. Lo que pasa es que rara vez pienso; entonces, sin darme cuenta, se acumula en mí una multitud de pequeñas metamorfosis, y un buen día, se produce una verdadera revolución. Es lo que ha dado a mi vida este aspecto desconcertante, incoherente“.

La náusea, de Jean-Paul Sarte, pp. 17-18.

Encontrarme con esas palabras en un momento en el que cada día dudo sobre qué hacer con mi vida y donde todo está sujeto a un nivel de incertidumbre y de cambio tan potente, ha sido muy impactante, pero a la vez muy liberador. Creo que, efectivamente, por fin ha llegado el momento de leer este libro. Al final, las 26 páginas que he leído, me han hecho afrontar el día desde otra óptica, y lo que prometía ser un día aburrido, al final se ha convertido en un día muy interesante.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: