5 años sin él.

Hoy es un día triste para mí: hace 5 años que murió mi gato. Quienes tengan mascotas sabrán lo que se puede llegar a querer a un animal y lo que se sufre cuando los perdemos de nuestras vidas. Compartí 14 años con ese gato y aún recuerdo, como si fuera ayer, cuando mi padre lo trajo en una caja de cartón. Corría el año 91 y era otoño, aunque hacía temperaturas de invierno. Mi padre entró por la puerta con una gran caja de cartón y con una sorpresa en su interior: un gatito. El animalito era muy pequeño, estaba sucio y enfermo. Mi padre lo recogió de las vías porque en cualquier momento se moriría (mi padre, por aquel entonces, trabajaba como guarda agujas en el ya extinto paso a nivel del Paseo de la Florida). Dejó la caja de cartón con el gatito dentro, al lado del radiador de aceite que teníamos en el salón. Yo tenía 4 años y no gozaba de muy buena salud (enfermaba con mucha facilidad, cosa completamente contraria a ahora xD) así que a mi madre la idea del gato no le hacía ninguna gracia. Mientras mis padres hablaban en la entrada sobre qué decisión tomar , yo me quedé en el salón mirando al gato. Mi madre me dijo que ni se me ocurriera tocarle, que a ver si me iba a pegar algo. Bajo ese mandato, me daba mucho miedo tocarle, pero al final no pude resistirme y le toqué la cabecilla, me miró y le dije, (o pensé, no lo recuerdo): “tranquilo, te quedarás con nosotros, ya lo verás“. Y al final, nos quedamos con él. Lo llevamos al veterinario y al abrirle un expediente en la clínica, había que ponerle un nombre, así que mis padres me dejaron decidir y lo llamé Chicky.

Siempre fue muy miedoso y cada vez que venía alguien desconocido, solía esconderse detrás del sofá. Sin embargo, aunque miedoso, era muy cariñoso cuando cogía confianza, y siempre se deshacía dándote cabezazos. Recuerdo con cariño todas esas veces que, mientras intentaba estudiar, se subía a mi escritorio y se tumbaba encima de mis apuntes para que le acariciara y le prestara atención. Recuerdo que un día cazó un gorrión y me lo trajo hasta mi habitación (con el pobre gorrión muerto, obviamente). También recuerdo todas esas veces que jugaba con él a “la mano loca”, que no era más que meter mi mano debajo de la colcha, moverla de un lado a otro, y él saltaba para “cazar” la mano. Cuando era pequeña, recuerdo que quise enseñarle a hablar y “diseñé un método” para que aprendiera; le cogía y, debajo de la mesa del comedor, escondidos tras los faldones del mantel, me esforzaba por que aprendiera a vocalizar las letras del abecedario (no sé cómo podía tener tanta paciencia conmigo, porque el pobre bicho ni se movia xD). Y también recuerdo todos esos días de invierno cuando volvía del colegio y, muerta de frío, me metía en su mantita y apoyaba mi cabeza sobre su tripa. Son muchos recuerdos, muchos momentos que no puedo olvidar y que, cuando los cuento y los recuerdo, no puedo evitar sentir una punzada en el corazón al tomar conciencia de que ya no volverá a estar con nosotros.

De madrugada, hace 5 años, nos dejó. No tuve el valor de verle en el momento en que cerró los ojos para siempre y quizá sea una de las decisiones de las que más me arrepiento y que me arrepentiré para siempre. Un par de días antes, bajo una especie de extraña sensación en la que sabes que “el día” se acerca, me despedí de él y, desde ese momento, para no sufrir, empecé a evitarle. Verle en ese estado me destrozaba y negaba con todas mis fuerzas la idea de que moriría en breve; quería recordarle estando bien. Pensé que era lo mejor. Lloré muchísimo ese par de días, pero el día en que murió y los sucesivos, no solté ni una sola lágrima. Mis padres se sorprendieron mucho y no entendían la frialdad de mi reacción. Pero no era frialdad… simplemente no quise asumir su muerte y lo negué durante meses, años, hasta que no pude aguantar más y, aún después de 5 años, cuando le recuerdo, vuelvo a llorar como si fuera una niña y me arrepiento de no haber estado esa noche a su lado, acompañándole hasta el final. No tuve valor, era demasiado doloroso para mí y encontré en la negación la respuesta a mi sufrimiento. Hoy sé que, si bien la negación forma parte del proceso de duelo, la forma en que afronté la situación no fue la más óptima y al final, intentando evitar el dolor, acabé más dolida. Sin embargo, si de algo me ha servido esta experiencia, es para saber que, con mi próxima mascota, no cometeré el mismo error y estaré a su lado hasta que nos abandone de la vida. Siempre le guardaré en mi memoria y en mi corazón.

El bigotones posando orgulloso con sus tarrinas favoritas. El último verano que pasamos con él.

Anuncios

6 Responses to 5 años sin él.

  1. psycoloca says:

    Si es que son uno más de la familia, incluso más que muchos… Yo te comprendo, este año hizo dos del mío y no pude quitármelo de la cabeza en todo el día.

    Como tú dices de todo se aprende, y no sirve de nada arrepentirnos. En el momento hiciste lo que pudiste. ¡Y seguro que le hiciste muy feliz!

    Mucho ánimo hoy y un besazo muy gordo!

  2. Death Master says:

    Mucho ánimo.

    Como le dije a Laura cuando murió su perro, no debes centrarte en lo que dejaste de hacer uno o dos días concretos, sino en lo que sí hiciste durante tantos y tantos años.

    Lo importante es que los “bichos”, tanto tu gato como su perro, tuvieron una vida que ya quisieran algunas personas, y son esos buenos momentos los que hay que recordar y atesorar.

    Un besote. 🙂

    • Shaulah says:

      Tienes toda la razón… siempre quedarán los buenos momentos, esos que se dieron durante mucho años… me ha costado mucho quitarme ese sentimiento de culpabilidad, la verdad, y a veces me vuelve a asaltar, pero intento no darle bola porque me hace olvidar todos esos buenos momentos… muchas gracias por tus palabras 🙂 un besote!!

  3. laurita says:

    GUAPA¡¡¡¡¡¡yo recuerdo a tu gato detras del sofá el pobre esperando que ns fuerams a nuestra casa¡¡
    Coges mucho cariño a los animales……..eso esta clarisimo¡¡¡¡.
    La mayoria de las veces los elegims para que ns acompañen en el camino de nuestra vida,saber que solo nos tienen a nosotros,que somos lo unico que tienen,que nos van a aguantar todas nuestras “ralladas”nos van a perdonar en nuestros actos………..ESO LES HACE ESPECIALES¡¡¡¡¡
    Cariño¡¡de vez en cuando hay que sacar a las niñas que llevams dentro¡¡
    un besito¡¡

    • Shaulah says:

      Jajajajaja!! xDDDD es verdad… aunque cuando le sacabas jamón sí que salía el joío xDDD
      Muchas gracias por tus palabras, Laura, estoy muy de acuerdo contigo 🙂 viva las mascotas! un besote!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: