La memoria de lo irreparable.

El lunes pasado estuve en el Seminario Multidisciplinar sobre Afectados por el Terrorismo que organizaba la Fundación Guardia Civil y la verdad es que fue una experiencia muy positiva. Nunca había estado en un entorno militar (salvo por algunos conocidos que han estado en el Ejército) y aunque al principio me chocó ver a todo el mundo con sus uniformes y medallas, mientras yo iba de paisano con mi pegatina identificadora de “civil”, luego me lo pasé bastante bien.

Hubo muchas ponencias, pero quizás la que más me gustó fue la que ofreció el profesor Manuel Reyes Mate Rupérez, acerca de la significación moral y social de las víctimas. No sólo me gustó porque con la simple palabra -sin traspas de por medio- consiguió transmitir un tema bastante complejo, sino porque me parece que dio una visión sobre la memoria histórica muy acertada bajo mi punto de vista. Consiguió impresionarme, la verdad; fue un gusto escucharle.

Para él, las víctimas no son un asunto privado, sino público. Durante muchos años, las víctimas han sido invisibilizadas, no sólo por la religión, a través de diversos asertos que reforzarban determinadas ideas acerca del dolor y el sufrimiento, sino también por la propia filosofía. Puso el ejemplo de la filosofía de Hegel, en la que de alguna forma se justificaba el sacrificio de vidas en pos del progreso de la sociedad. No obstante, esta situación cambió recientemente en el siglo XX, particularmente tras la II Guerra Mundial, cuando se evidenció el intenso sufrimiento y anulación humana que se vivió en los campos de concrentración de aquella locura nazi. A ese respecto, no podía faltar la ya clásica referencia a Primo Levi y al documental Shoah (aprovecho para recomendarlos encarecidamente) como ejemplos empíricos de barbarie humana. El derecho también se modificó, replanteándose las creencias establecidas acerca de lo que era ese concepto tan difícil de operativizar como es la “justicia”. De igual forma, los movimientos feministas del siglo XX también consiguieron visibilizar a las víctimas y, donde hay una víctima, hay una memoria de lo sucedido, de eventos que supusieron un perjuicio para un individuo, un grupo o una comunidad.

Cambió la posición de la víctima, y también cambió la idea de “memoria”. La memoria hacía únicamente referencia al pasado. Desde la literatura, la memoria ha permitido revelar la parte oscura de la realidad pasada y desde la filosofía se consideraba la memoria como el mecanismo mediante el cual construir historia a través de la repetición de lo ya conocido. Sin embargo, nuevamente tras la II Guerra Mundial, la memoria no sólo hacía referencia al pasado, sino que tenía proyección hacia el futuro: “Aquel que no recuerda la historia, está obligado a vivirla de nuevo” (George Santana).

La memoria hace visible lo invisible; hace visible a las víctimas y permite dar significado a quienes estuvieron allí. Y, además, la memoria establece el deber de recordar; el deber de hacer justicia y de que no se repita una situación parecida en el futuro. Ahora bien, como bien nos recordó el profesor, hacer memoria no es hacer compasión, sino que se trata de un acto proactivo que permite repensar lo que es la política, el arte, etc. para que no vuelva a suceder un acto violento; significa repensar la realidad para que la barbarie no se repita. No obstante, señaló el profesor, aún no nos hemos tomado en serio lo que significa la memoria, estando muy centrados en su interpretación compasiva.

¿Y cómo se trabaja la justicia a las víctimas? Introdujo un concepto muy interesante: el índice de salud moral de una sociedad, medido mediante el grado de memoria de la injusticia que tiene una sociedad, así como de la memoria de las víctimas. Cuando estuve en Auschwitz, me llamó la atención descubrir a turistas alemanes y a judíos paseando por el mismo espacio tranquilamente, cuando hace 70 años la situación hubiese sido muy diferente. El memorial de Auschwitz es impresionante, no sólo por lo exhaustivo de la información sobre las injusticias infligidas, sino por el constante recuerdo a las víctimas. Supongo que desde el término de Reyes Mates sobre la salud moral, el índice de la sociedad polaca está en unos niveles muy buenos, cosa de la que no podemos presumir en España, bajo mi opinión. Así pues, si queremos hacer justicia a las víctimas, tenemos que tener en cuenta el daño que causa el terrorismo político, no sólo a nivel personal como es obvio, sino a nivel público-político, porque asesinar por motivos políticos divide a la sociedad, entre quienes lloran y quienes lo celebran, de ahí que las víctimas sean un asunto público y no un mero asunto privado. “Los daños no reparados tienen que pasar a la memoria de lo irreparable” decía Reyes Mates.

La recuperación de la víctima a la escena pública implica integrarlo en la ciudadanía pero, ¿y cómo se recupera al verdugo? para hacerlo, tiene que pasar por dos fases: (1) una primera de perdón, gratuito, ya que no se puede exigir, pero no puede ser gratis: asesinar a alguien no es un gesto heroico porque genera daño; el asesino debe ser consecuente con sus actos y condenar la violencia cometida y la futura, para convertirse en “militante de la paz”. Y una segunda fase (2) de reconciliación con la sociedad. “El terrorismo es tan grave porque envilece a la sociedad” decía el profesor.

En definitiva, la memoria histórica implica repensar la realidad teniendo en cuenta la barbarie, reconocer que en la realidad también está lo derrotado, lo que causó dolor. “La mirada de la víctima es fundamental para reconstruir la realidad” momento en el que nos recordó un fragmento de Shoah en la que la cámara sigue los pasos de uno de los supervivientes de Auschwitz para reconstruir lo vivido allí desde sus ojos, desde su memoria. Ya desde el punto de vista psicológico, el hecho de tener un discurso, una narración sobre un suceso traumático, facilita el duelo y la superación de la situación traumática. La memoria no es remover, sino que es integrar en nuestro sistema psicológico un evento que provocó un perjuicio.

Para mí fue una ponencia muy interesante🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: